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Expertos alertan que el Fenómeno El Niño podría convertirse en uno de los más intensos de la historia reciente

La NOAA confirmó el inicio del fenómeno y estima que podría alcanzar una intensidad excepcional hacia finales de año. Organismos internacionales advierten sobre riesgos de sequías, incendios, pérdidas económicas y afectaciones a la agricultura y la pesca. El próximo gobierno deberá prepararse para enfrentar una posible emergencia climática que podría extenderse hasta 2027

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El especialista Wilfran Moufouma-Okia, jefe de predicción climática de la OMM, presenta gráficos relacionados con el desarrollo del fenómeno El Niño. Foto: Fabrice Coffrini / AFP.

Mientras el Perú permanece a la espera de los resultados oficiales de la segunda vuelta presidencial, una nueva amenaza comienza a tomar forma sobre el Pacífico ecuatorial. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) confirmó que el Fenómeno El Niño ya se encuentra en desarrollo y advirtió que podría convertirse en uno de los episodios más intensos registrados desde que comenzaron las mediciones modernas en 1950.

La advertencia se suma a los recientes informes de las Naciones Unidas, que proyectan que los efectos del calentamiento anómalo del océano Pacífico podrían sentirse desde mediados de 2026 y prolongarse hasta los primeros meses de 2027.

El fenómeno ya comenzó

De acuerdo con el más reciente informe de la NOAA, durante las últimas semanas se consolidaron las condiciones oceánicas y atmosféricas que caracterizan al Fenómeno El Niño.

Los científicos detectaron temperaturas superficiales del mar superiores a los valores normales en amplias zonas del Pacífico ecuatorial, una de las señales más claras del inicio de este evento climático. Según las proyecciones del organismo estadounidense, existe un 63 % de probabilidades de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte entre noviembre de 2026 y enero de 2027.

De confirmarse este escenario, El Niño se ubicaría entre los eventos más severos observados en los últimos 75 años. Foto: Infobae

La posibilidad de que el fenómeno alcance niveles excepcionales también ha sido respaldada por expertos internacionales. Carlo Buontempo, director del Servicio de Cambio Climático de Copernicus, señaló que los modelos climáticos apuntan hacia un evento de intensidad moderada a fuerte, con posibilidades de convertirse en uno de magnitud récord.

¿Qué podría ocurrir en Perú?

Para Perú, la preocupación es especialmente relevante debido a su ubicación geográfica y a la estrecha relación entre las condiciones del océano Pacífico y la economía nacional.

El calentamiento de las aguas modifica los patrones de lluvia, altera los ciclos productivos y afecta directamente a sectores que dependen de condiciones climáticas relativamente estables. La Organización de las Naciones Unidas ha advertido que el nuevo episodio de El Niño podría provocar condiciones más cálidas y secas en amplias zonas de Sudamérica, aumentando el riesgo de sequías e incendios forestales.

Al mismo tiempo, otras regiones podrían enfrentar lluvias intensas, inundaciones y deslizamientos. Las consecuencias serían particularmente sensibles en la costa norte, la Amazonía y diversas zonas agrícolas del país.

Senamhi advierte efectos en cultivos de quinua, maíz y papa en el sur del país en el caso de un Fenómeno El Niño Global. Fuente: Andina

Las proyecciones económicas difundidas por Naciones Unidas reflejan la magnitud del desafío. Según el organismo internacional, las pérdidas económicas podrían alcanzar los 86 millones de dólares diarios en los sectores evaluados.

La manufactura aparece como el rubro más afectado, con pérdidas estimadas en 33 millones de dólares por día. Le siguen el comercio, con 22 millones; la agricultura, con 19 millones; y el transporte, con aproximadamente 12 millones de dólares diarios.

Los especialistas recuerdan que los efectos económicos de El Niño suelen extenderse mucho más allá del periodo en que ocurre el calentamiento oceánico, debido a los daños acumulados en infraestructura, producción y mercados.

Uno de los sectores más vulnerables es la agricultura. Las variaciones extremas en temperatura y precipitaciones afectan directamente la productividad de diversos cultivos estratégicos para el mercado interno y las exportaciones.

En regiones donde predominen las sequías, la disponibilidad hídrica podría reducirse significativamente. En otras zonas, las lluvias excesivas podrían dañar cultivos y deteriorar caminos rurales esenciales para el transporte de mercancías.

El aumento de la temperatura superficial del mar altera la distribución de especies marinas, obligándolas a desplazarse hacia aguas más frías y profundas. Este fenómeno afecta particularmente a especies de importancia económica y puede modificar las temporadas de captura.

Además, los cambios en las condiciones oceánicas suelen obligar a revisar vedas y medidas de manejo pesquero para proteger los ciclos reproductivos de diversas especies. Dado que Perú posee una de las industrias pesqueras más importantes del mundo, cualquier alteración significativa podría tener repercusiones económicas y sociales de gran alcance.

El reto para el próximo gobierno

Más allá de quién resulte finalmente electo presidente, los especialistas coinciden en que el Fenómeno El Niño se perfila como uno de los primeros grandes desafíos de la próxima administración.

Las advertencias de la NOAA, la ONU y otros organismos internacionales coinciden en un punto fundamental: el nuevo episodio de El Niño no será un fenómeno local ni de corta duración. Para Perú, donde millones de personas dependen directamente de actividades sensibles al clima, la llegada de un evento potencialmente histórico representa mucho más que una variación meteorológica.

Los expertos subrayan que, aunque El Niño no puede evitarse, sí es posible reducir considerablemente sus consecuencias mediante medidas oportunas de prevención y adaptación.

Se trata de una prueba para la capacidad del Estado de anticiparse a las emergencias, proteger a las poblaciones vulnerables y reducir los impactos de un fenómeno que, según las proyecciones más recientes, podría marcar buena parte de 2026 y 2027.

De: Joaquín Guerra

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