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Adiós a Pompinchú: el cómico que hizo reír a generaciones

El querido humorista ambulante murió a los 55 años tras permanecer internado por una fibrosis pulmonar. Su historia estuvo marcada por la lucha, el humor popular y una vida de constantes dificultades que jamás lograron apagar su sonrisa

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El cómico 'Pompinchú' murió el 1 de mayo a los 55 años / Facebook

La risa popular peruana está de luto. El pasado 1 de mayo falleció Pompinchú, uno de los rostros más recordados de la televisión humorística de finales de los años noventa y comienzos del 2000. El artista, cuyo verdadero nombre era Benito Alfonso Gonzales Mendoza, murió a los 55 años en el Hospital Santa Rosa de Pueblo Libre, luego de enfrentar una delicada fibrosis pulmonar agravada por complicaciones renales.

La noticia generó tristeza entre seguidores, compañeros de escenario y usuarios en redes sociales que crecieron viendo sus imitaciones, monólogos y frases populares en programas como El show de los cómicos ambulantes. Su emblemática frase “Pa’ el otro año será” volvió a viralizarse en internet, esta vez acompañada de mensajes de despedida y nostalgia.

Nacido el 4 de diciembre de 1970 en Alto Selva Alegre, Arequipa, Pompinchú tuvo una infancia difícil. Perdió a sus padres a temprana edad y desde muy joven tuvo que enfrentarse solo a la vida. Antes de llegar a la televisión, trabajó como payaso y posteriormente comenzó a presentarse en plazas y calles de Lima como parte del circuito de cómicos ambulantes, un espacio donde muchos artistas populares encontraron una oportunidad para sobrevivir gracias al humor.

El comediante junto a colegas en “El show de los cómicos ambulantes” durante sus años en TV. Latina

Su apodo nació de las burlas infantiles hacia su apariencia física. Los niños solían llamarlo “Bolita pompín”, y con el tiempo el sobrenombre evolucionó hasta convertirse en “Pompinchú”, una mezcla entre Pompín y Pikachu, personaje del anime Pokémon que se encontraba en pleno auge durante aquellos años.

Su talento para improvisar y conectar con la gente hizo que pueda destacar rápidamente en plazas como Manco Cápac, donde compartió escenario con humoristas como Miguel Ángel Campos y Danny Rosales. Poco después llegó la oportunidad que cambiaría su vida: ingresar a la televisión nacional.

Aunque inicialmente no fue seleccionado para formar parte de El show de los cómicos ambulantes, un director decidió darle una oportunidad dentro de un sketch humorístico. Ese pequeño espacio bastó para que el público conectara con él. Entre 1998 y el 2000 compartió pantalla con reconocidos cómicos como Tornillo, Waferita y Cholo Peter, convirtiéndose en uno de los personajes más queridos del programa.

Sin embargo, detrás de las risas existía una realidad complicada. Pompinchú nunca ocultó las dificultades económicas que enfrentó tras el declive de los programas humorísticos ambulantes en televisión. Mientras muchos artistas desaparecieron de la pantalla, él regresó a las plazas, ferias y eventos privados para seguir trabajando. Incluso llegó a vender dulces en las calles y grabar videos personalizados para sostenerse económicamente.

Su vida también estuvo marcada por los problemas de salud. Desde niño padecía displasia de cadera, una condición que afectó seriamente su movilidad y le ocasionó constantes dolores físicos. Años después sufrió accidentes que empeoraron su estado, dejándole secuelas permanentes y obligándolo a usar apoyo para caminar. Él mismo solía bromear sobre ello, llamando a su andador “su carro último modelo”, intentando transformar el dolor en una sonrisa.

En 2023 volvió brevemente a la televisión al participar en el segmento “Los ambulantes de la risa”, dentro del programa Porque hoy es sábado con Andrés. Sin embargo, decidió retirarse poco después debido a desacuerdos económicos y a la falta de estabilidad laboral.

Fuera de cámaras, Pompinchú era padre de una hija llamada Rosa y abuelo de tres nietos. Aunque mantenía su vida privada lejos del espectáculo, quienes lo conocieron lo recuerdan como un hombre sencillo, trabajador y profundamente agradecido con el cariño del público.

El cómico ambulante perdió la vida en el Hospital Santa Rosa de Pueblo Libre / Facebook Cómico Pompín

Durante las últimas semanas, su estado de salud empeoró considerablemente debido a una fibrosis pulmonar que terminó comprometiendo otros órganos. Finalmente, falleció rodeado de familiares y amigos cercanos.

Hoy, las plazas donde alguna vez improvisó chistes, los escenarios populares y la televisión peruana despiden a un artista que convirtió las dificultades en humor. Más allá de los reflectores, Pompinchú deja el recuerdo de un hombre que nunca dejó de luchar, incluso cuando la vida parecía repetirle aquella frase que lo hizo famoso: “Pa’ el otro año será”.

Por: Andrea Dayana Paucar

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