
TikTok se ha convertido en una de las principales vitrinas gastronómicas en Lima y otras regiones del Perú, donde videos de menos de un minuto impulsan la popularidad de restaurantes, huariques y puestos callejeros, mientras crecen los cuestionamientos sobre la objetividad de algunos creadores de contenido gastronómico y las promociones pagadas que no siempre son advertidas al público. Basta una cámara enfocando queso derritiéndose, una reacción exagerada frente a una hamburguesa o frases como “el mejor point de Lima” para que decenas de personas lleguen a probar un lugar que quizá hasta hace unos días pasaba desapercibido.

En varios videos predominan tomas cercanas de alimentos, reacciones inmediatas y frases breves que buscan captar rápidamente la atención del usuario. La dinámica suele repetirse: primeros planos, música en tendencia y expresiones de sorpresa frente al tamaño, el queso o las porciones.
Actualmente, muchos restaurantes también trabajan directamente con creadores de contenido para promocionar productos o atraer nuevos clientes mediante videos patrocinados, colaboraciones o intercambios publicitarios. Sin embargo, en distintas ocasiones, usuarios en redes sociales han cuestionado que algunas publicaciones no indiquen claramente cuándo existe un acuerdo comercial detrás de la recomendación.
En plataformas como TikTok y Facebook también son frecuentes los comentarios de personas que aseguran haber visitado lugares virales esperando encontrar la misma experiencia mostrada en videos, aunque en algunos casos mencionan diferencias en sabor, tamaño o calidad respecto a lo observado en redes.
El fenómeno incluso ha cambiado el movimiento comercial de pequeños negocios. Algunos puestos ambulantes, cafeterías o huariques han incrementado considerablemente la llegada de clientes después de aparecer en contenido viral. En distritos populares de Lima, vendedores aseguran que ciertos videos pueden hacer que sus productos se agoten en pocas horas.
Además de restaurantes limeños, la tendencia también ha impulsado la difusión de comida regional y extranjera. En redes sociales se viralizan constantemente videos sobre tacacho con cecina, juanes, caldo de mote, anticuchos, arepas venezolanas o perros calientes preparados por comerciantes migrantes que encontraron en la gastronomía una forma de generar ingresos.

A diferencia de la crítica gastronómica tradicional, donde normalmente se analizaban aspectos como preparación, ingredientes o contexto culinario, gran parte del contenido actual se centra en experiencias rápidas y reacciones inmediatas. Expresiones como “vale totalmente la pena”, “10 de 10” o “tienes que venir” aparecen constantemente en videos de pocos segundos.
Mientras tanto, los consumidores continúan utilizando TikTok como una guía para decidir dónde comer. Lo que antes dependía principalmente de recomendaciones personales o críticas especializadas ahora puede cambiar con solo un video viral y miles de reproducciones.
Durante los últimos años, los llamados influencers gastronómicos han ganado presencia en redes sociales mostrando desde comida al paso hasta restaurantes exclusivos. Muchos locales incluso han comenzado a adaptar la presentación de sus platos y espacios pensando en cómo lucirán frente a una cámara de celular.
De: Nikolai Menacho






