
Más de la mitad de la anchoveta capturada durante los primeros días de la temporada correspondió a ejemplares juveniles, según cifras preliminares del Imarpe. Mientras el fenómeno de El Niño Costero altera las condiciones del mar peruano, la pesca industrial enfrenta una temporada marcada por cuotas reducidas, capturas juveniles masivas y crecientes tensiones entre autoridades, científicos y pescadores.
La primera temporada de pesca 2026 comenzó el pasado 9 de abril con una cuota máxima de 1,91 millones de toneladas en la zona norte-centro del litoral. Se trata de una de las cifras más bajas de la última década y refleja un escenario condicionado por el calentamiento del mar y la incertidumbre climática.
Según la Sociedad Nacional de Pesquería (SNP), el avance de la cuota apenas alcanza el 14 %, mientras las empresas intentan acelerar operaciones antes de que las anomalías térmicas previstas para mayo y junio reduzcan aún más las posibilidades de captura.
La crisis de los juveniles
El mayor foco de alarma está en las capturas juveniles. De acuerdo con cifras preliminares del Instituto del Mar del Perú (Imarpe), durante los primeros 13 días de la temporada se extrajeron 333.884 toneladas de anchoveta, de las cuales 135.550 toneladas correspondieron a ejemplares juveniles.
En términos numéricos, más del 55 % de las capturas estuvo compuesto por peces que aún no alcanzaban la talla mínima permitida de 12 centímetros.
La legislación peruana solo autoriza una tolerancia incidental máxima del 10 %. Pese a ello, sindicatos pesqueros aseguran que la extracción de juveniles se ha vuelto cotidiana.
“Siete de cada diez anchovetas todavía no alcanzan la talla adecuada para reproducirse y aun así están siendo arrasadas por enormes redes industriales”, denunciaron dirigentes pesqueros de Chimbote.
Macedonio Vásquez, secretario general del Sindicato de Pescadores de Chimbote y Anexos, calificó lo ocurrido como “una masacre de la anchoveta”.
“Somos pescadores, no depredadores”, sostuvo.
Las críticas aumentaron luego de que pescadores difundieran registros de ejemplares de apenas 6 a 10 centímetros atrapados en redes industriales.
Vedas, protestas y denuncias
Frente al aumento de juveniles, Produce aplicó múltiples cierres temporales y vedas preventivas en diferentes zonas del litoral entre La Libertad, Áncash, Lima e Ica. Sin embargo, los gremios aseguran que las medidas fueron tardías y poco efectivas.

El Sindicato Único de Pescadores de Nuevas Embarcaciones del Perú rechazó las “minivedas” impuestas por el ministerio y sostuvo que la única solución real era suspender completamente la temporada hasta que mejoraran las condiciones del mar.
“Lo excepcional se ha convertido en regla”, señaló el gremio en un comunicado.
La tensión escaló hasta el ámbito judicial. El dirigente sindical Alcides Herrera presentó una denuncia penal contra el ministro de la Producción, César Quispe; el presidente del Imarpe, Jorge Paz; y otros funcionarios por presunta extracción ilegal de especies en talla prohibida.
Produce respondió que la denuncia “carece de fundamento jurídico” y recordó que la normativa permite capturas incidentales de juveniles dentro de ciertos márgenes técnicos.
El ministerio también defendió su estrategia de cierres focalizados y aseguró que las decisiones se sustentan en evidencia científica actualizada.
De: Joaquín Guerra






