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El último tango del 10

Messi cerró su historia con Argentina con una victoria ante Benín y una noche cargada de emoción en el Monumental

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Gracias totales. Leo Messi deja la selección argentina con 126 goles y 70 asistencias. Fuente: X

El final de una historia

Durante años, Lionel Messi cargó con una pregunta que parecía no tener respuesta: ¿podría algún día ganar algo con la selección argentina? El tiempo terminó por responderla de la manera más contundente posible. El mismo jugador que recibió críticas por sus primeras derrotas, que escuchó cuestionamientos sobre su compromiso con la camiseta y que incluso anunció su retiro tras perder la final de la Copa América Centenario, terminó convertido en uno de los grandes símbolos de la historia de Argentina.

El camino nunca resultó sencillo. Messi perdió tres finales de Copa América y una final del Mundial antes de encontrar la gloria. En 2016, después de otra derrota, decidió dar un paso al costado. Parecía el final de su historia con la Albiceleste, pero aquella decisión duró poco. Regresó, volvió a intentarlo y cambió para siempre la relación entre él y una selección que durante años le había exigido más de lo que cualquier futbolista podía entregar.

La revancha llegó en 2021. Argentina conquistó la Copa América en el Maracaná y Messi levantó por primera vez un título con la selección mayor. Un año después llegó la Finalissima ante Italia y, finalmente, la conquista que había perseguido durante toda su carrera: el Mundial de Qatar 2022.

Aquella Copa del Mundo dejó una actuación individual difícil de olvidar. Messi marcó siete goles, dio tres asistencias y recibió el Balón de Oro del torneo. Marcó ante México, asistió a Nahuel Molina frente a Países Bajos, protagonizó una de las jugadas más recordadas del campeonato ante Josko Gvardiol y apareció una y otra vez cuando Argentina más lo necesitaba.

GOAT. Messi fue elegido mejor jugador del Mundial en 2014 y 2022. Fuente: Infobae

El Mundial también cerró una herida que había acompañado al 10 durante buena parte de su carrera. Después llegaron otra Copa América, en 2024, y más partidos con la camiseta que alguna vez pareció pesarle como una deuda.

Un último partido

La despedida llegó este 6 de octubre de 2026, en un Monumental repleto para acompañar al capitán en su último encuentro con Argentina. El rival fue Benín, quizá lejos de los grandes escenarios que marcaron buena parte de su carrera, pero perfecto para una noche que pertenecía más a Messi que al resultado.

La emoción apareció incluso antes del comienzo. Messi llegó al estadio entre lágrimas y volvió a quebrarse durante el himno. Lionel Scaloni tampoco pudo contenerse. El ambiente dejó claro que aquella noche tenía un significado distinto.

Argentina no encontró su mejor versión durante el primer tiempo. El equipo mostró cansancio y poca claridad, mientras Messi tuvo algunas oportunidades que no consiguió convertir. Benín también encontró espacios y obligó a Emiliano Martínez a intervenir en algunas acciones.

Pero el segundo tiempo cambió la historia.

Messi apareció primero como asistente. Un centro suyo encontró a Nicolás Otamendi, quien conectó una media tijera espectacular para abrir el marcador. El defensor, además, también disputó su último partido con la selección.

Después llegó Nico Paz. Messi recibió por la derecha, amagó hacia el centro y encontró al joven argentino, quien definió con la zurda hacia el palo más lejano.

Y faltaba el último capítulo.

Un penal sobre Messi le entregó al capitán la oportunidad de despedirse con un gol. El 10 tomó la pelota, acomodó el remate y la colocó arriba, junto al palo derecho del arquero. Imposible de alcanzar.

El último gol de Messi con Argentina llegó desde los once metros.

Todos mirando al 10

Los minutos finales tuvieron una sensación extraña. Argentina ganaba, el estadio celebraba y Messi seguía sobre el campo, pero todos sabían que el tiempo se terminaba.

En las tribunas estuvieron figuras del fútbol, artistas, personalidades y miles de hinchas que quisieron formar parte de la última función del capitán. Cada toque de Messi provocaba una reacción distinta. Cada minuto parecía acercar un poco más el final.

Entonces llegó un tiro libre.

Especialista. Leo Messi es el segundo máximo anotador de tiros libres de la historia con 76 anotaciones. Fuente: RTVE.es

Messi acomodó la pelota cerca del área y el Monumental quedó en silencio. Miles de teléfonos apuntaron hacia él. La escena parecía resumir toda una carrera: Messi frente a la pelota, el arco delante y un estadio entero esperando otro momento imposible.

El remate se fue afuera.

No hubo gol.

Pero tampoco hacía falta.

El legado

Messi se marcha de la selección con dos Copas América, una Finalissima y una Copa del Mundo. Se marcha como campeón y como máximo referente de una generación que aprendió a convivir con las derrotas antes de conocer la gloria.

También deja dos subcampeonatos mundiales, los de 2014 y 2026, que sirven para dimensionar la magnitud de su recorrido. Llegar a dos finales de un Mundial ya pertenece a un grupo reservado para muy pocos. Hacerlo mientras se cargaba con las expectativas de todo un país convirtió su historia en algo todavía más grande.

Quizá el fútbol pudo darle algo más. Quizá aquella final perdida en 2014, aquella Copa América de 2016 o incluso esta última derrota mundialista merecían otro desenlace. Pero la carrera de Messi también demuestra que el legado de un futbolista no se construye únicamente con victorias.

Las derrotas también forman parte de su historia.

Porque Messi enseñó a Argentina a insistir cuando parecía que ya no quedaba nada por ganar. Enseñó que una caída no necesariamente representa el final y que regresar después de una derrota puede ser mucho más valioso que nunca haber caído.

Durante años, Argentina le pidió un título.

Messi terminó entregándole mucho más.

Y esta vez, cuando el 10 levantó la mano para despedirse, ya no hubo reclamos.

Solo aplausos.

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