
Una bienvenida nacional
Del lunes 12 al viernes 16 de octubre, la Universidad Nacional de Ucayali, en Pucallpa, recibió la CONECOM 2026, un encuentro que congregó a más de 500 estudiantes de Ciencias de la Comunicación, docentes y delegaciones universitarias de distintas regiones del Perú. La cita reunió a representantes de más de 15 universidades en una semana dedicada al aprendizaje, el intercambio cultural y la formación profesional.
Entre las instituciones participantes figuraron la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, la Universidad Privada del Norte, la Universidad Nacional del Santa, la Universidad Nacional del Centro del Perú, la Universidad Nacional de Tumbes, la Universidad Nacional de San Agustín y la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo, entre otras.
Desde el primer día, la CONECOM destacó por la magnitud de su convocatoria. La presencia de tantas delegaciones en un mismo espacio permitió conocer otras realidades universitarias, compartir experiencias y descubrir las distintas formas de entender el ejercicio de la comunicación en el país.
El inicio de la experiencia
La jornada inaugural comenzó con la entrega del merchandising oficial del evento. Cada participante recibió una mochila, un cuaderno, un lapicero y un llavero de la delegación, artículos destinados a las actividades académicas de la semana.
Posteriormente, el anfiteatro de la Universidad Nacional de Ucayali fue escenario de la ceremonia de apertura, con la participación de autoridades universitarias, decanos y representantes de la carrera de Ciencias de la Comunicación. Las delegaciones ocuparon sus respectivos espacios y registraron su asistencia mediante códigos QR, un procedimiento necesario para la acreditación y la posterior entrega de certificados.
Uno de los momentos más llamativos del lunes fue el encuentro de comparsas interuniversitarias. Las delegaciones presentaron expresiones artísticas, tradiciones y elementos representativos de sus lugares de origen. La actividad también incluyó la entrega de presentes a la universidad anfitriona por parte de algunas delegaciones, en agradecimiento por la recepción.

La jornada culminó con un encuentro recreativo que permitió la interacción entre estudiantes de distintas regiones. La música y el baile dieron paso a un espacio de convivencia que reforzó el carácter integrador de la CONECOM.
El valor de la palabra
El martes estuvo dedicado a la narrativa audiovisual y la comunicación desde los territorios. La primera ponencia abordó la narrativa cinematográfica y la edición creativa, con la participación de un editor audiovisual de amplia experiencia en producciones y eventos internacionales.
La exposición permitió conocer las exigencias de la edición profesional y el valor de los recursos narrativos en la construcción de productos audiovisuales. Su experiencia en proyectos de distintas partes del mundo ofreció una perspectiva sobre las posibilidades de desarrollo dentro de este campo.
Más adelante, la mesa de diálogo «Comunicación desde los territorios» puso énfasis en el papel de los comunicadores frente a las realidades locales. La protección de los espacios naturales, la difusión de las necesidades de cada comunidad y la articulación entre distintos territorios formaron parte de una conversación sobre la responsabilidad social de la comunicación.
Por la tarde, el taller de redacción, a cargo del profesor Polar, destacó entre las actividades de formación. Su metodología prescindió de presentaciones digitales y dio protagonismo a la explicación oral, el dominio del lenguaje y la experiencia del docente en literatura y periodismo.

La sesión permitió revisar conceptos periodísticos y conocer pautas para la elaboración de una nota informativa con claridad y rapidez. Más allá de los contenidos, la clase destacó por la capacidad del profesor para transmitir conocimientos a través de la palabra y el manejo del lenguaje.
Comunicar para conservar
El miércoles comenzó con la ponencia «Comunicar para conservar», a cargo de un fotógrafo con experiencia en proyectos vinculados a la naturaleza y el medioambiente, incluidos trabajos para organizaciones y medios de alcance internacional.
La exposición resaltó el potencial de la comunicación para la conservación de los ecosistemas, la protección de la flora y la fauna y la difusión de los problemas ambientales. La fotografía y el relato visual aparecieron como herramientas para acercar estas realidades al público y promover una mayor conciencia sobre su importancia.
La jornada también incluyó una mesa de diálogo interuniversitaria sobre formación y región. El espacio abordó aspectos vinculados con los planes de estudio y la organización académica, aunque su desarrollo tuvo un enfoque más institucional que práctico.
Por la tarde, el taller de cine amazónico, dirigido por el profesor Valdivia, ofreció una mirada al proceso de creación audiovisual desde la realidad de la Amazonía. El docente compartió parte de su trabajo, incluidos cortometrajes inspirados en historias de la región, y explicó los principales retos de la producción cinematográfica.

Una de las ideas centrales de la sesión fue que una buena película no depende únicamente de la calidad de la cámara o del micrófono. La fuerza de una historia, la coordinación del equipo y la construcción de una red de contactos también resultan fundamentales para sacar adelante un proyecto.
La actividad continuó con una muestra de equipos y herramientas para la producción audiovisual, entre ellos cámaras, micrófonos, trípodes y recursos de edición. La experiencia permitió conocer de cerca los instrumentos que forman parte del trabajo técnico detrás de una producción.
Una noticia que cambió el encuentro
Sin embargo, el miércoles también quedó marcado por una noticia que golpeó a las delegaciones. La organización comunicó el fallecimiento de un estudiante de aproximadamente 20 años, integrante de la Universidad Nacional del Centro del Perú, quien había viajado a Pucallpa junto con sus compañeros.
La noticia causó profunda tristeza entre los participantes. La expectativa propia de un encuentro universitario dio paso al desconcierto y al pesar ante la pérdida de uno de los jóvenes que formaban parte de la experiencia.
Como consecuencia, las actividades recreativas previstas para el viernes quedaron canceladas. La decisión representó un cambio en el programa y una muestra de respeto ante el fallecimiento del estudiante.
La CONECOM también dejó un recuerdo doloroso para quienes compartieron esos días con otras delegaciones. En medio de las ponencias, los talleres y las actividades culturales, la pérdida recordó la importancia del cuidado, la solidaridad y el respeto por la vida.
El encuentro no puede reducirse a este episodio, pero tampoco corresponde ignorar el impacto que tuvo en sus participantes. La memoria del estudiante forma parte de una semana que, para muchos, significó aprendizaje, amistad y nuevas experiencias.
Historias que llegan a la pantalla
El jueves tuvo como una de sus principales actividades el concurso de cortometrajes. Aunque no fue posible asistir al concurso de fotografía por cuestiones de tiempo y cansancio, la muestra cinematográfica permitió apreciar propuestas de distintas universidades.
Entre las producciones destacadas figuró el cortometraje ganador titulado “Yuyariway”, procedente de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga, en Ayacucho. La historia abordó la violencia terrorista a través de dos hermanos y el trágico destino de la hermana mayor, en una propuesta que destacó por su carga emocional y su tratamiento narrativo.
Otra de las producciones que sobresalió fue “Proverbios 17:7”, una obra centrada en el fanatismo religioso y las interpretaciones radicales del castigo ante las faltas morales. El cortometraje planteó una reflexión sobre los límites de las creencias y el riesgo de justificar la violencia a partir de convicciones extremas.
También destacó una producción de la Universidad Nacional Federico Villarreal, titulada “Hasta que el deseo nos separe”. Centrada en la obsesión romántica y sus consecuencias en las relaciones interpersonales. La historia exploró los límites a los que puede llegar una persona ante una fijación afectiva.

Las tres propuestas sobresalieron por sus temáticas y por la capacidad del lenguaje audiovisual para abordar conflictos sociales, creencias y emociones humanas. La muestra permitió apreciar el trabajo creativo de los estudiantes y la diversidad de historias que pueden surgir desde las aulas universitarias.
Una feria para compartir el Perú
El viernes llegó el turno de la feria cultural Chuyachaki, una actividad que reunió expresiones artísticas, artesanías, gastronomía y elementos representativos de distintas regiones del país.
Las delegaciones universitarias presentaron parte de su identidad cultural y sus tradiciones, en una jornada que permitió conocer la diversidad de costumbres y formas de vida del Perú. La feria reforzó el carácter intercultural de la CONECOM y ofreció un espacio para el intercambio entre estudiantes.
La actividad también sirvió como cierre de una semana que combinó formación académica, producción audiovisual y convivencia universitaria. Pese a las dificultades propias del clima de Pucallpa y al dolor por la pérdida del estudiante, el encuentro dejó experiencias valiosas para quienes participaron.
Una experiencia que deja huella
La CONECOM 2026 representó una oportunidad para ampliar conocimientos, establecer vínculos y conocer otras perspectivas sobre el ejercicio de la comunicación. Desde la redacción periodística hasta la realización cinematográfica, las actividades permitieron reconocer la diversidad de campos en los que pueden desarrollarse los futuros comunicadores.
La Universidad Nacional de Ucayali fue sede de una cita que reunió a jóvenes de distintas partes del país y que, además de las actividades académicas, ofreció espacios para el intercambio cultural y la creación de nuevas amistades.
La próxima edición tendrá como sede a Ayacucho, una región con una historia y una identidad cultural propias, que asumirá el reto de continuar esta experiencia interuniversitaria.
Pucallpa deja así recuerdos que van más allá de las ponencias y los talleres. Quedan las historias compartidas, los aprendizajes y los vínculos entre estudiantes de distintas regiones. También permanece el recuerdo de un compañero cuya ausencia marcó el encuentro y que merece un lugar en la memoria de quienes formaron parte de esta edición.
Porque la comunicación no solo consiste en transmitir información o construir historias. También implica reconocer el valor de las personas, comprender las realidades ajenas y preservar la memoria de aquello que merece ser recordado.






