
Renato Landívar no titubea. Su diagnóstico sobre el presente de Universitario de Deportes es tan frontal como el juego que hoy le falta al equipo crema. Tras un primer semestre para el olvido, marcado por la eliminación internacional y el campeonato del Apertura a manos de Alianza Lima, el club busca respuestas en un mercado de pases que, según el analista, denota más desesperación que planificación.
El pecado original y un mercado de urgencias
Para Landívar, la situación actual de la ‘U’ no es casualidad, sino la consecuencia de una cadena de malas decisiones que se arrastra desde la pretemporada. «Es un mercado de pases que responde a la urgencia de un año de errores, comenzando por la salida de Jorge Fossati», afirma de entrada.
El periodista desglosa con severidad los nombres que llegaron y no rindieron: «Se concentró a Sekou Gassama, un futbolista que no jugaba hacía seis meses y llegó tarde a la pretemporada. Héctor Fértoli, que por las lesiones no ha tenido continuidad en los últimos años, sigue lesionándose constantemente en la ‘U’. O Miguel Silveira, que venía sin ritmo de la segunda división de Japón. Una serie de errores que determinan este momento».
Ante este panorama, la dirigencia intenta corregir el rumbo sobre la marcha, buscando que vuelvan figuras conocidas como Raúl Ruidíaz y Piero Quispe, o sumando a Adrián Quiroz tras su buena campaña en Los Chankas. Sin embargo, Landívar es escéptico: «Me parece que esto es un manotazo de ahogado. Es increíble cómo un equipo tricampeón se convirtió en uno sin idea, sin alma, que nunca estuvo a la altura del resto en el campeonato».
Nombres sobre la mesa: El factor económico y el mediocampo
Al ser consultado sobre el ambicioso rumor que vincula a Gianluca Lapadula con el cuadro estudiantil, el analista aterriza las expectativas de los hinchas basándose en la realidad financiera del club. «Lo veo muy difícil. Lapadula tiene su vida y su familia hechas en Italia. Más allá de que Antonio García Pye tuvo toda la intención de ficharlo y de que seguro vendrá al fútbol peruano en algún momento, este no es el momento. Económicamente, su sueldo es muy alto; es muy poco probable».
La reestructuración del plantel también pasa por zonas críticas como el mediocampo, debilitado tras las salidas de Rodrigo Ureña a finales del año pasado y, más recientemente, de Martín Pérez Guedes. Ante la pregunta de quién puede asumir ese rol de liderazgo, Landívar señala que los nombres de Quispe o Quiroz están en agenda para reforzar la zona, pero advierte sobre el peso que recae en el plantel actual: «Esperemos que puedan llegar jugadores para aportar, porque ahora mismo el bastión del mediocampo le queda textualmente solo a Jairo Concha».
Los tres momentos del quiebre en el Apertura Universitario peleó palmo a palmo el Torneo Apertura con Alianza Lima, pero el intento se desmoronó rápidamente. Landívar identifica con precisión quirúrgica los tres momentos clave de este declive:
- La transición en el banquillo: «El primer momento es la salida de Jorge Fossati y la llegada de Javier Rabanal, quien nunca había dirigido un equipo grande, nunca había jugado al fútbol y no tenía la espalda suficiente para manejar un camerino tan pesado».
- La persistencia en el error: «El segundo fue mantener a Rabanal a pesar de que ya se sabía que no estaba dando la talla».
- El interinato prolongado: «Y la otra fue tener a ‘Coco’ Araujo tanto tiempo. A pesar de sus buenas intenciones, no dio la talla. Los puntos que se perdieron con él terminaron costando la posibilidad de pelear de tú a tú el torneo con Alianza».
El fracaso internacional: «Dispararse a los pies»
La campaña en la Copa Libertadores reflejó las mismas falencias locales, sellándose con un amargo empate 0-0 ante Deportes Tolima. Para Landívar, la eliminación se empezó a escribir mucho antes, específicamente en el duelo ante Coquimbo en Lima.
«La decisión del técnico de poner a Sekou Gassama de titular contra Coquimbo, un jugador sin ritmo, fue dispararse a los pies. Lo demás es consecuencia», analiza con dureza. «Luego vinieron los malos cambios de Araujo en Chile y el partido en el Nacional donde, más allá de las ganas, la ‘U’ nunca pudo hacerle daño al rival. Contra Tolima se confirmó: el equipo no tenía idea. Podían jugar tres días seguidos y no le iban a hacer un gol a Tolima, no había cómo».
Gestión dirigencial: El puesto quedó grande
Detrás de lo futbolístico, la crisis también se traslada a las oficinas del club. Landívar diferencia el éxito administrativo e institucional del plano netamente deportivo, cuestionando las gestiones de la directiva en el armado del plantel.
«La administración ha demostrado que el puesto le ha quedado grande. Franco Velazco es un abogado que ha luchado mucho para sacar a Gremco y lograr la ley de reestructuración, pero en el tema deportivo le costó». Asimismo, critica la etapa de Álvaro Barco como director deportivo: «Para mí, siempre priorizó lo económico antes que los logros deportivos. El equipo terminó demostrando eso; se lo terminaron comiendo con el retorno de las comisiones con representantes y contratos demasiado beneficiosos para los jugadores al momento de rescindir». Ahora, la tarea de ordenar la casa recae en un viejo conocido: «Hoy está Antonio García Pye tratando de poner orden, y seguro lo hará, pero los errores pasados ya pasaron factura».
La presión de un Monumental que exige golear
Finalmente, el periodista reflexiona sobre el factor anímico y la relación de la plantilla con una de las hinchadas más exigentes del país, que ha llenado el Estadio Monumental de forma consecutiva, pero cuya ansiedad suele trasladarse al campo de juego.
«Ha sido muy difícil para el jugador de la ‘U’ estos últimos meses», confiesa Landívar. «El hincha crema está acostumbrado a ganar siempre, a avasallar a los rivales. En este torneo el equipo ha ganado partidos por 1-0 o 2-0 como máximo, pero no ha habido goleadas. El hincha quiere ver jugar al equipo de una manera acostumbrada y, al no pasar eso, se generan todos estos inconvenientes».
Para Renato Landívar, la gran noticia y el verdadero punto de quiebre de la temporada sigue siendo uno solo: la marcha del estratega uruguayo que los sacó campeones. «La salida de Jorge Fossati marcó la agenda. Era un técnico que sabía manejar el camerino y sobrellevar las características de los jugadores. «Traer a un técnico que no tenía nada que ver con la idea de juego de Universitario terminó costándole todo el primer semestre al club», concluye, dejando una advertencia clara para lo que viene.
De: Carlos Sevilla






