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Cristal respira, pero no convence

Sporting Cristal superó a Juan Pablo II y encontró una victoria que le permite mirar con algo más de calma un presente marcado por las dudas y la falta de rumbo

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Pisa talón. Cristal se encuentra a un punto del actual líder, Alianza Lima. Fuente: Club Sporting Cristal

Una victoria necesaria

Sporting Cristal volvió a sonreír. El cuadro celeste derrotó 2-0 a Juan Pablo II y consiguió tres puntos que, más allá del resultado, sirven para tomar un poco de aire en medio de un año que está lejos de cumplir con las expectativas del club.

Cristal no atraviesa una crisis absoluta en cuanto a resultados. El equipo viene de competir en el torneo Clausura y también de una eliminación ante Bragantino en la Copa Sudamericana tras una derrota por 1-0 en Brasil. Sin embargo, el problema celeste va más allá de una estadística puntual.

La sensación que deja el equipo es otra. Falta una idea de juego clara, faltan certezas y, sobre todo, falta la sensación de que Sporting Cristal sabe hacia dónde quiere ir.

Superior de principio a fin

Ante Juan Pablo II, al menos, el conjunto celeste mostró una versión bastante más convincente. Cristal dominó las principales estadísticas del encuentro y fue superior a su rival en buena parte del partido.

El equipo tuvo 62 % de posesión, registró 1.93 goles esperados, remató 15 veces contra nueve de Juan Pablo II y alcanzó una efectividad del 85 % en sus pases. Los números reflejan una superioridad que también se trasladó al desarrollo del juego.

El primer golpe llegó apenas iniciado el segundo tiempo. Santiago González recibió por banda, encontró espacio para sacar un centro raso y una mala respuesta de la defensa dejó la pelota servida para Hernán Barcos. El delantero argentino no perdonó y puso el 1-0.

Barcos, uno de los refuerzos celestes, empieza a mostrar por qué llegó al club. Después de un buen paso por Cajamarca FC, el atacante aporta experiencia y presencia ofensiva a un equipo que necesita respuestas.

González volvió a sonreír

El segundo gol tuvo un protagonista especial. Santiago González aprovechó un robo, quedó mano a mano con el arquero, amagó hacia la derecha y definió al medio para sentenciar el partido.

El festejo reflejó mucho más que un simple gol. González celebró con una emoción evidente y luego dejó esa misma sensación ante las preguntas posteriores al partido.

No es difícil entenderlo. El argentino ha atravesado un periodo complicado por las lesiones y por situaciones que le impidieron mantener el nivel que mostró desde su llegada a Cristal. Su 2024 fue notable y, en suma, suficiente para considerarlo como uno de los principales candidatos al mejor jugador de aquella Liga 1.

Por eso, verlo recuperar confianza también representa una buena noticia para el conjunto celeste.

Hombre estrella. El Santi cerró el partido con un gol y una asistencia, además de tener un buen despliegue en el partido. Fuente: Club Sporting Cristal

Los nuevos y los pendientes

Cristal también mostró algunas de sus nuevas piezas. Barcos ya empieza a encontrar su lugar, mientras Gabriel Santana dejó buenas sensaciones con su ingreso. Son futbolistas que, con pocos contactos, muestran una diferencia técnica que puede darle variantes al equipo.

También tuvieron minutos Iberico y Cabellos. Este último parece encontrar poco a poco una mejor versión, aunque todavía tiene margen para crecer.

El caso de Maxloren Castro es distinto. La joven promesa celeste posee condiciones, pero todavía necesita mayor madurez en la toma de decisiones. El talento está, pero Cristal requiere paciencia y trabajo para terminar de pulirlo.

Aun así, hay ausencias que pesan. Abram puede aportar jerarquía en defensa, mientras Canchita González representa una alternativa distinta para darle claridad al mediocampo. A ellos se suma Cuesta, otro de los refuerzos que todavía tiene pendiente demostrar todo lo que puede ofrecer.

Cristal no puede conformarse

El principal problema de Sporting Cristal no está en vencer a Juan Pablo II. Está en haber llegado a un punto en el que una temporada parece tener como objetivo principal evitar problemas mayores.

El cuadro celeste peleó en la parte baja durante el Apertura y terminó lejos de la imagen que corresponde a uno de los clubes grandes del fútbol peruano. Cristal no debería conformarse con salvar la categoría, clasificar a un torneo internacional o simplemente competir por un premio económico.

Cristal debería pelear campeonatos.

La situación también expone una falta de continuidad en las decisiones deportivas. Cambios de entrenador, modificaciones en la estructura deportiva y la reciente salida de Ceballos como director deportivo reflejan un proyecto que todavía no encuentra estabilidad.

Si no fue Farre, fue el técnico brasileño. Si no fue el brasileño, apareció otro cambio. Y cuando los nombres cambian de manera constante, resulta difícil construir una identidad futbolística.

La dirigencia, en el foco

Por eso, la mirada debe apuntar también hacia la dirigencia. Sporting Cristal necesita definir qué quiere ser, qué objetivos persigue y qué clase de proyecto pretende construir.

El mercado de fichajes debe responder a una planificación. Los entrenadores necesitan respaldo. Los jugadores requieren un contexto que les permita rendir. Y el club debe establecer metas que vayan mucho más allá de asegurar una clasificación internacional.

La Copa de la Liga aparece como una oportunidad distinta. Cristal ya consiguió su clasificación a los cuartos de final, donde enfrentará a Sport Huancayo, y el torneo corto puede convertirse en el camino más directo hacia un título.

Quizá ahí esté hoy la ilusión celeste.

Por los pelos. Cristal ganó por penales a Tacna Heroica en los octavos de final de la Copa de la Liga. Fuente: Club Sporting Cristal

Cristal es Cristal

La victoria ante Juan Pablo II deja buenas sensaciones. Barcos encontró el gol, González recuperó una sonrisa, los refuerzos mostraron destellos y el equipo fue claramente superior a su rival.

Pero un triunfo no puede borrar todo lo anterior.

Cristal necesita recuperar una identidad, encontrar estabilidad y recordar cuál debe ser su verdadera exigencia. No alcanza con sobrevivir. No alcanza con clasificar. No alcanza con competir.

Sporting Cristal es un club que debería salir cada temporada con la obligación de pelear por todo. Hoy tiene una oportunidad en la Copa de la Liga y todavía puede mirar hacia el Clausura.

El camino, sin embargo, exige mucho más que una victoria.

Porque Cristal ganó. Y eso siempre ayuda.

Pero para volver a ser el Cristal que sus hinchas esperan, todavía queda mucho por construir.

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