Una deuda pendiente
Alemania llegó a Inglaterra 96 con un recuerdo reciente. Cuatro años antes, Dinamarca la había derrotado en la final de la Eurocopa de Suecia y había protagonizado una de las mayores sorpresas del torneo.
La Mannschaft buscaba revancha y encontró en Matthias Sammer a uno de sus grandes referentes. El líbero del Borussia Dortmund marcó ante Rusia y Croacia, incluido el tanto que permitió superar los cuartos de final. Su gran año tendría otro premio meses después: el Balón de Oro de 1996.
Dinamarca, por su parte, no pudo repetir aquella hazaña. Compartió grupo con Portugal, Croacia y Turquía, pero quedó fuera tras sumar cuatro puntos.

La sorpresa checa
La República Checa fue una de las grandes revelaciones. En su primera Eurocopa como selección independiente, avanzó hasta la final con nombres como Pavel Nedvěd, Patrik Berger y Karel Poborský.
Este último dejó una de las imágenes del torneo en los cuartos de final ante Portugal, con un espectacular remate por encima del arquero Vítor Baía. En semifinales, los checos superaron a Francia por penales y esperaron por el ganador de la otra llave.
Football’s coming home
Inglaterra vivía su gran fiesta. Alan Shearer lideraba el ataque y la canción “Football’s coming home” acompañaba la ilusión de los locales. Alemania, sin embargo, tenía otros planes.
Shearer abrió el marcador en Wembley, pero Stefan Kuntz igualó poco después. El 1-1 permaneció hasta los penales y allí apareció la escena que los ingleses todavía recuerdan. Gareth Southgate falló su lanzamiento y Andreas Möller convirtió el penal definitivo. Alemania estaba en la final.

El gol de oro
El 30 de junio, Alemania y República Checa volvieron a encontrarse, esta vez por el título. Patrik Berger adelantó a los checos desde el punto penal, pero Oliver Bierhoff ingresó en el segundo tiempo y apenas cuatro minutos después marcó el empate.
El partido llegó al suplementario. Entonces, Bierhoff recibió de espaldas al arco, giró y remató. El balón se desvió antes de terminar dentro de la portería de Petr Kouba. Gol de oro.
Alemania ganó 2-1 y levantó su tercera Eurocopa, después de los títulos de 1972 y 1980. También fue el primer campeonato europeo de la Alemania reunificada.
Tres décadas después
Alan Shearer terminó como máximo goleador con cinco tantos. Bierhoff quedó como el héroe de la final y Sammer como el rostro de una generación que cerró aquel año con un Balón de Oro.
Alemania todavía conquistaría el Mundial de Brasil 2014, pero en la Eurocopa la historia quedó detenida aquella tarde de Wembley.
Desde entonces pasaron tres décadas y aquella sigue siendo la última corona europea de Alemania.







