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Argentina firma una remontada épica ante Inglaterra y jugará otra final del mundo

La Albiceleste venció 2-1 con goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez en los minutos finales y enfrentará a España por el título mundial

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Una más. Argentina lleva tres finales de la Copa del Mundo en las últimas cuatro ediciones. Fuente: AFP

Una semifinal con aroma a historia

Argentina e Inglaterra nunca juegan un partido cualquiera. La rivalidad entre ambas selecciones supera los límites del fútbol y encuentra sus raíces en un conflicto histórico que marcó a dos generaciones: la Guerra de las Malvinas. Desde entonces, cada cruce entre argentinos e ingleses adquiere un significado diferente, uno en el que el componente emocional suele pesar tanto como el futbolístico. La semifinal del Mundial no fue la excepción y desde la previa se respiró un ambiente de tensión pocas veces visto en el torneo.

La muestra más evidente de ello ocurrió incluso antes del pitazo inicial. Los himnos nacionales de ambos países fueron silbados por las hinchadas rivales, algo que no había sucedido en el resto de la Copa del Mundo y que terminó por confirmar que el encuentro se disputaría en un contexto muy distinto al de cualquier otra semifinal. Las tribunas jugaron su propio partido y el ambiente se asemejó más al de una final anticipada que al de un encuentro por el pase al último partido del torneo.

Una batalla antes que un partido de fútbol

Las alineaciones también dejaron pistas de las intenciones de ambos entrenadores. Lionel Scaloni apostó por el ingreso de Giuliano Simeone con el objetivo de otorgar más libertad a Alexis Mac Allister y Enzo Fernández, dos de los futbolistas encargados de manejar los tiempos del partido y conectar el mediocampo con los delanteros. Inglaterra, por su parte, colocó desde el inicio a Morgan Rogers y Anthony Gordon para explotar la velocidad por los costados y tratar de lastimar a la defensa argentina a través de las bandas.

Sin embargo, el primer tiempo terminó lejos de cualquier expectativa de espectáculo. Los primeros 45 minutos se jugaron con los dientes apretados, con entradas fuertes, disputas constantes y una intensidad propia de dos equipos que sabían que un error podía costar una final del mundo. El balón pasó más tiempo dividido que en posesión de alguno de los dos conjuntos y las ocasiones claras de gol fueron muy pocas.

Declan Rice intentó sorprender con un tiro libre, John Stones conectó un cabezazo que generó preocupación en la zaga albiceleste y Reece James envió un centro que por poco se convirtió en un disparo al arco. Del lado argentino, Enzo Fernández probó desde larga distancia y Julián Álvarez peleó cada balón como si fuera el último. Más allá de eso, el partido se caracterizó por la lucha, la tensión y la sensación permanente de que el marcador podía abrirse en cualquier momento.

Inglaterra golpeó en el momento menos esperado

El segundo tiempo comenzó con una Argentina más ambiciosa y más instalada en campo rival, pero cuando mejor se encontraba el conjunto sudamericano, apareció la calidad inglesa. Harry Kane recibió el balón en tres cuartos de cancha y ejecutó un pase extraordinario hacia la banda derecha; Rice rescató el rebote en un defensa y pasó a Morgan Rogers, que atacó el espacio y lanzó un centro preciso al segundo palo, donde Anthony Gordon apareció a la espalda de Nahuel Molina para definir con categoría y colocar el 1-0.

El gol silenció por unos segundos al sector argentino del estadio y obligó a la Albiceleste a remar contra la corriente. Inglaterra parecía haber encontrado el escenario ideal para su juego, pero tomó una decisión que terminaría por costarle la clasificación. El equipo de los Tres Leones renunció al ataque y decidió proteger la ventaja demasiado pronto, entregándole el balón y la iniciativa a una selección argentina que se siente cómoda cuando debe atacar y empujar a su rival contra su propia área.

Sangre culé. Gordon, reciente fichaje del Barcelona, marcó su primer gol en la Copa del Mundo. Fuente: EFE

Argentina no dejó de creer

Con el marcador en contra, la Albiceleste sacó a relucir una de las características que ha definido este proceso: la capacidad de competir hasta el último minuto. Argentina adelantó sus líneas y comenzó a encerrar a Inglaterra en su propio campo. Alexis Mac Allister ofreció un recital en la mitad de la cancha y solamente la mala fortuna le impidió convertirse en figura absoluta, ya que estrelló tres remates en los postes. Julián Álvarez también dispuso de ocasiones claras, mientras Lionel Messi empezó a encontrar cada vez más espacios para generar peligro.

La resistencia inglesa tuvo un gran protagonista en Jordan Pickford. El arquero sostuvo a su selección con varias intervenciones de enorme nivel y parecía destinado a convertirse en el héroe de la clasificación. Sin embargo, la insistencia argentina terminó por derribar el muro inglés.

Los ingresos de Lautaro Martínez y Nicolás González aportaron energía y nuevas alternativas ofensivas. Scaloni leyó mejor el partido y encontró respuestas desde el banco de suplentes, algo que resultó decisivo en el desenlace del encuentro.

El gol que cambió la historia

Cuando el reloj ya comenzaba a jugar en contra y la posibilidad de la eliminación asomaba en el horizonte, apareció Enzo Fernández. A los 87 minutos, Argentina ejecutó un tiro de esquina en corto, la pelota pasó por los pies de Lionel Messi y terminó en la frontal del área, donde el mediocampista del Chelsea conectó un potente remate que se coló en el arco inglés para decretar el empate.

El estadio se vino abajo.

La celebración de Enzo reflejó la liberación de todo un equipo que nunca dejó de creer. El 1-1 no solo devolvía la esperanza, sino que también dejaba la sensación de que el impulso emocional había cambiado completamente de lado.

Clave. Enzo lleva dos goles en el mundial; el primero fue para ganar el partido contra Egipto. Fuente: EFE

El eterno Messi y el golpe final

Argentina olió la sangre y fue por más. Inglaterra ya no encontraba la manera de salir de su campo y cada recuperación de la Albiceleste se transformaba en una nueva oportunidad de ataque. Entonces apareció, una vez más, Lionel Messi.

A los 92 minutos, el capitán recibió por la banda derecha, encaró a Djed Spence y, con su pierna menos hábil, lanzó un centro perfecto al corazón del área. Entre varios defensores apareció Lautaro Martínez, quien se elevó y conectó un remate preciso para marcar el 2-1 y desatar una explosión de alegría en todo el banco argentino.

La remontada estaba consumada.

Messi, el hombre que desafía el tiempo

A los 39 años, Lionel Messi sigue escribiendo capítulos que parecen imposibles. Ante Inglaterra volvió a participar directamente en los goles de su selección y condujo a Argentina hacia una nueva final del mundo. Ya no se trata únicamente de las estadísticas, de los goles o de las asistencias. Se trata de la capacidad de aparecer en los momentos decisivos, de seguir dominando los partidos y de mantener intacta la ilusión de millones de aficionados.

Cada encuentro suyo parece una oportunidad irrepetible para disfrutar de un futbolista que desafía cualquier lógica. Con casi cuatro décadas de vida, continúa dejando rivales en el camino, filtrando pases imposibles y decidiendo partidos de la máxima exigencia.

Sobran los adjetivos.

Porque, después de todo lo que ha conseguido, todavía resulta difícil encontrar las palabras adecuadas para describir a Lionel Messi.

Los datos sobran. Messi lleva ocho goles y cuatro asistencias en la Copa del Mundo 2026. Fuente: AFA

La última batalla

Ahora la Albiceleste tendrá una nueva cita con la historia. Del otro lado espera España, una selección que eliminó a Francia y que ha mostrado el fútbol más brillante del campeonato de la mano de figuras como Lamine Yamal, Rodri, Pedri y Fabián Ruiz.

Argentina buscará la cuarta estrella de su historia. España intentará conquistar la segunda.

El Mundial entra en su capítulo final y el fútbol se prepara para una definición soñada entre las dos mejores selecciones del torneo. Una final que promete emociones, tensión y la posibilidad de presenciar otro momento inolvidable en la carrera de Lionel Messi y en la historia de las Copas del Mundo.

De: Rodrigo Huertas

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