
Nos recibe con un café en la mano y la mirada cansada de quien lleva un mes durmiendo poco, pero devorando fútbol. El Mundial de 2026 está llegando a su fin y las hojas de su libreta están repletas de tachaduras, flechas tácticas y nombres propios. A inicios de mes, cuando los octavos de final quemaban, nuestro invitado se atrevió a lanzar pronósticos que muchos tildaron de arriesgados. Hoy, con el diario del 10 de julio sobre la mesa, nos sentamos a analizar cómo la lógica y la pizarra le terminaron dando la razón.
El fin de los mitos y el nacimiento del ogro colectivista
Pregunta: Hace apenas unos días el planeta fútbol entró en shock cuando Noruega dejó fuera a Brasil. Para muchos fue el fracaso del siglo, pero tú insistías en mirar al otro lado de la cancha. A la distancia, ¿cómo analizas el fenómeno de Erling Haaland en este torneo?
Respuesta: Es que el análisis facilón siempre va a ser pegarle al gigante que cae, pero hay que darle todo el mérito a Noruega. Nos dieron una cátedra. Demostraron ser un gran equipo, un bloque sumamente colectivo y muy bien trabajado. Y lo de Erling Haaland… bueno, confirmamos que es un delantero extraordinario. Es un jugador sumamente inteligente, que sabe leer los espacios a la perfección y, sobre todo, que tiene una capacidad única para aprovechar al máximo cada una de las bolas que le proporcionan sus compañeros. Supieron golpear en el momento justo del torneo y cambiar la narrativa.
Pregunta: La otra cara de la moneda en los octavos fue Portugal. Una plantilla plagada de estrellas que se despidió antes de lo previsto. ¿Por qué costó tanto que encajaran las piezas?
Respuesta: El análisis sobre Portugal nos deja una gran lección de fútbol moderno, casi un aviso para los románticos: en esta ocasión, las individualidades de Cristiano Ronaldo no funcionaron mucho dentro del esquema colectivo del equipo. Al final, no consiguieron cumplir la meta trazada y lamentablemente no pudieron pasar a la siguiente fase. El fútbol actual te exige un funcionamiento coral, dinámico, de ida y vuelta. Cuando dependes solo del peso de un nombre o de la jerarquía del pasado, corres el riesgo de quedarte fuera. Eso fue exactamente lo que le terminó pesando al conjunto portugués en este cierre de ciclo.
La profecía de las pizarras y la resiliencia de los favoritos
Pregunta: Las Inteligencias Artificiales y las casas de apuestas insistían a inicios de mes en que veríamos una reedición de la final entre Francia y Argentina. ¿Te sumas a esa corriente o ves espacio para la improvisación en los días que quedan?
Respuesta: Coincido plenamente con cómo se ha venido dando esa proyección. El panorama actual nos indica que es muy posible y viable que Francia sea el equipo que logre instalarse en la gran final para medirse nuevamente contra Argentina. Tienen la plantilla, el fondo físico y el ritmo necesario para sostener esa candidatura hasta el último partido del torneo. Tienen dos equipos titulares si quieren.
Pregunta: Mencionas a Argentina, la campeona defensora. Pero recordemos que tuvieron que irse a la prórroga para batir a Cabo Verde. ¿Ese sufrimiento prematuro fue un síntoma de debilidad o el combustible que necesitaban?
Respuesta: Fue un cable a tierra necesario. Argentina venía de ese partido notablemente difícil contra Cabo Verde; si bien es cierto que a las finales se pudo sacar adelante y ganarlo, el nivel de exigencia fue un llamado de atención a tiempo. A partir de ahí, el panorama cambió por completo: las expectativas se elevaron y se empezó a esperar muchísimo más del rendimiento del equipo para demostrar que realmente tienen con qué volver a llegar a la gran final. Supieron gestionar esa presión y madurar en el dolor.
El mapa geopolítico del fútbol: De la frescura de Yamal a la sorpresa de Egipto
Pregunta: Si cruzamos el charco hacia Europa, España ha sido el equipo que mejor ha llenado los ojos de los analistas. ¿Qué tiene este proyecto de Luis de la Fuente que lo hace tan especial?
Respuesta: Tiene desparpajo. Con Lamine Yamal a la cabeza, la selección española ha venido haciendo muy buenos partidos a lo largo de todo el torneo. Han mostrado un fútbol vistoso, atrevido y muy efectivo. No se esconden. Eso los consolidó desde el primer minuto como un candidato firmísimo para meterse de lleno en las semifinales de la Copa del Mundo. Da gusto verlos jugar.
Pregunta: Y para cerrar, no podemos irnos sin hablar de la gran historia romántica de este mes: Egipto. ¿Qué nos dice su participación sobre el estado del fútbol global?
Respuesta: Lo de Egipto ha sido sencillamente fantástico. Demostraron ser un muy buen equipo en lo que va del torneo, compitiendo a un gran nivel frente a potencias que, sobre el papel, los triplicaban en presupuesto. Nos demostraron que en este Mundial ya no se gana con la camiseta, que los nombres no asustan a nadie y que los equipos ordenados tácticamente pueden complicarle la vida a cualquiera. El mapa del fútbol se está democratizando, y eso es lo mejor que le puede pasar a este deporte.
Por: Carlos Sevilla S.






