
Un reciente monitoreo realizado por Conservación Amazónica (ACCA) y el Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP) identificó que, entre el segundo semestre de 2025 y los primeros meses de 2026, más de 500 hectáreas de cobertura forestal desaparecieron debido al avance de la extracción ilegal de oro.
Las imágenes muestran que la expansión minera se concentra nuevamente cerca del río Malinowski, una de las zonas históricamente más vulnerables al ingreso de operadores ilegales dentro de la reserva. Sectores como Isla Córdoba, Isla Correntada, A4 y A7 presentan nuevas pozas de extracción, campamentos y áreas degradadas.
El informe detectó al menos 67 campamentos y 183 infraestructuras mineras activas dentro del área protegida. Además, se estima que alrededor de mil personas participarían actualmente en estas actividades ilícitas.
En Isla Córdoba, próxima al puesto de vigilancia Otorongo, se perdieron más de 100 hectáreas de bosque en apenas un año. Mientras tanto, en el sector A4 se identificó la mayor cantidad de infraestructura minera detectada por el monitoreo satelital.
Para expertos en conservación, esta situación refleja que las acciones de interdicción no han logrado contener de manera permanente el avance de las redes criminales dedicadas a la minería ilegal.
Sidney Novoa, director de tecnologías para la conservación de ACCA, advirtió que el incremento de actividades ilícitas cerca de puestos de control eleva el riesgo para guardaparques y personal encargado de proteger la reserva.
Operativos estatales no logran frenar el avance
Entre enero y marzo de 2026, autoridades realizaron operativos en Tambopata con participación del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Sernanp), la Policía Nacional, la Marina de Guerra y la Fiscalía Ambiental.
Durante las intervenciones se destruyeron campamentos, motores, balsas, bombas de succión y maquinaria utilizada para la extracción ilegal de oro. Sin embargo, el monitoreo satelital muestra que las actividades mineras reaparecen rápidamente tras cada operativo.

El informe también advierte que en 2025 fueron retirados grupos especiales de vigilancia instalados a lo largo del río Malinowski debido a limitaciones presupuestarias, lo que habría debilitado el control territorial dentro de la reserva.
El auge del mercado aurífero vuelve más rentable abrir nuevas pozas de extracción e instalar campamentos clandestinos dentro de áreas protegidas. A ello se suman dificultades en los procesos de fiscalización y las constantes ampliaciones del Registro Integral de Formalización Minera (REINFO), cuestionadas por organizaciones ambientales.
Para especialistas, estas contradicciones generan un escenario en el que las redes ilegales logran reorganizarse rápidamente pese a las intervenciones estatales.
Riesgos para los defensores ambientales
La Reserva Nacional Tambopata alberga bosques tropicales, humedales y cientos de especies emblemáticas de flora y fauna amazónica. Sin embargo, el avance de la minería ilegal no solo provoca deforestación, sino también contaminación de ríos, fragmentación de ecosistemas y amenazas contra defensores ambientales.
El informe recuerda además el asesinato del defensor ambiental Hipólito Quispe Huamán, ocurrido en julio de 2025, en un contexto marcado por conflictos vinculados a economías ilícitas en Madre de Dios.

Organizaciones ambientales advierten que la situación evidencia una disputa permanente por el control del territorio amazónico y la necesidad de implementar estrategias integrales para recuperar la gobernanza dentro de las áreas naturales protegidas.
Mientras tanto, las imágenes satelitales continúan mostrando nuevas heridas abiertas sobre el bosque de Tambopata.






