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Falleció Carmela Aspíllaga, la educadora que hizo de la formación humana una misión de vida

Una de las figuras influyentes en el ámbito de la educación y la comunicación. Su trayectoria dejó una huella profunda en la formación de docentes y periodistas, sobre todo en Piura

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VUELA ALTO. Carmela Aspíllaga, la doctora en educación y en comunicación, que dejo una huella imborrable en periodistas y maestros, que fueron formados por ella en las aulas de la Universidad de Piura.

Doctora en Educación y Comunicación por la Universidad de Navarra, la doctora Carmela Aspíllaga Pazos destacó por una sólida formación académica que combinó el rigor intelectual con una profunda vocación pedagógica.

Su pensamiento giró siempre en torno a una idea central: la educación no debía limitarse a transmitir conocimientos, sino formar personas libres, críticas y con sentido ético.

Esta visión la llevó a desempeñar un papel clave en la Universidad de Piura, donde fue una de las principales impulsoras de la Facultad de Ciencias de la Educación. De hecho, tuvo en sus manos la tarea fundacional de esta facultad, orientándola hacia una formación integral que priorizara tanto el conocimiento técnico como el humanístico.

VIVE EN EL RECUERDO. Cientos de exalumnos, hoy periodistas y maestros, reconocen su ejemplo a seguir. En esta foto con tres exalumnos y colegas, uno de ellos el autor de esta nota.

Formadora de generaciones

Como docente y exdecana, Aspíllaga contribuyó a la formación de miles de maestros en el Perú. Su trabajo no solo se desarrolló en las aulas universitarias, sino también en proyectos de capacitación docente en coordinación con el Estado, lo que amplificó su impacto a nivel nacional.

Quienes pasaron por sus clases recuerdan su exigencia académica y su claridad de pensamiento, así como su capacidad para transmitir una “brújula” ética y profesional a sus estudiantes. Su legado se refleja hoy en generaciones de educadores que continúan replicando su enfoque formativo en diversas regiones del país.

IN MEMORIAM. La Universidad de Piura fue la primera en pronunciarse por el fallecimiento de Aspíllaga Pazos. Luego siguieron el Colegio Montealto, donde fue directora, el Centro de Formación Condoray, de San Vicente de Cañete, donde fue una de sus fundadoras, entre otras instituciones.

 

Pensamiento humanista y crítica educativa

Aspíllaga defendió con firmeza el valor de las humanidades dentro del sistema educativo. En un contexto marcado por el avance tecnológico y la especialización, insistía en que la educación debía responder a las preguntas esenciales sobre el sentido de la vida, el bien y la verdad.

Una de sus frases más recordadas resume su pensamiento: un país que educa verdaderamente no produce “hombres masa”, sino ciudadanos capaces de pensar por sí mismos.

Esta postura la posicionó como una voz crítica frente a modelos educativos reduccionistas, apostando por una enseñanza que integrara cultura, ética y libertad.

LA VERDAD ES. Con esta frase muchos alumnos recuerdan a Aspíllaga, la exdecana de las facultades de Educación y Ciencias de la Información (hoy Comunicación) de la UDEP. «No hay mi verdad ni tu verdad, la verdad es», señalaba en sus clases. Y sus conocidas historias como la del Hipopótamo Felipe. Foto UDEP

Aporte a la comunicación y la vida académica

Además de su labor en educación, fue una destacada comunicadora y catedrática, vinculada también a la formación en comunicación dentro de la universidad. Su mirada interdisciplinaria le permitió tender puentes entre la pedagogía y los medios, entendiendo la comunicación como herramienta clave en la formación de la sociedad. Con el paso de los años, fue reconocida como profesora emérita.

Un legado que trasciende

Su legado no se limita a los cargos que ocupó, sino a la visión de país que promovió: uno donde la educación forme ciudadanos íntegros, capaces de construir una sociedad más justa y consciente.

En su velatorio realizado hoy en la sede de Surcal, en Jesus María, donde vivía, asistieron exalumnos, colegas, familiares, académicos y autoridades que la conocieron. Se vio a la presidenta del Tribunal Constitucional, doctora Luz Pacheco, y a la teniente alcaldesa de Lima, doctora Fabiola Morales, entre otros.

Su labor social

Hace 63 años, junto con Rosalía Valera y Blanca Ramos, fundó  Condoray, institución dedicada a la formación integral de la mujer, en San Vicente de Cañete, colocando los cimientos de una gran labor educativa y social en esa provincia.

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La teniente alcaldesa de Lima, Fabiola Morales, señaló: “Tenía una lucidez asombrosa y una gran alegría de vivir. No dudo que Dios la tendrá junto Él en el cielo. Una vida entregada a Dios y a los demás, con entusiasmo, alegría, fe y perseverancia”.

El exalcalde Rafael Lopez Aliaga se refirió a ella en sus redes sociales: “Ya está en el Cielo desde hoy. Muchísimas gracias por tu dedicación cariñosa a miles de personas que hemos tratado de seguir tu ejemplo de vida”.

El exdecano de la Facultad de Educación de la UDEP, Camilo García, expresa que de ella “admiré profundamente su carácter decidido, su franqueza al decir las cosas y, sobre todo, la claridad con la que entendía su misión: formar buenos docentes al servicio de la sociedad”.

Las muestras de cariño son inmensas en las redes sociales donde sus exalumnos hoy comunicadores o maestros, expresaron sentidas expresiones de dolor por la partida de Aspíllaga Pazos.    Descanse en paz, Dra. Aspíllaga, su huella es imperecedera para nosotros, recordaremos siempre la gracia, carisma y humor fino que la caracterizó.

Autor: Víctor Juárez Carmona

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