
El Perú continúa sin un presidente definido. La segunda vuelta presidencial entre Roberto Sánchez y Keiko Fujimori mantiene en suspenso al país luego de una jornada electoral marcada por un margen mínimo entre ambos candidatos y un escrutinio que cambió de rumbo varias veces a lo largo de las últimas horas.
Lo que comenzó como un empate técnico terminó por convertirse en una disputa voto a voto. El flash electoral difundido la tarde del domingo mostró una diferencia casi dentro del margen de error entre ambos postulantes (50.7 para Fujimori y 49.3 para Sánchez, según Ipsos).
Horas después, el resultado del conteo rápido de Ipsos cambió el panorama y fue el siguiente: 50.3 para Juntos por el Perú y 49.7 para Fuerza Popular. Similar fue Datum, que en conteo rápido dio 50.14 por ciento para Sánchez y 49.86 por ciento para Fujimori.
Pero conforme avanzaron las horas, la ONPE ha venido actualizando cada cinco minutos el escrutinio en su WEB. En este momento, al 95.15 por ciento del escrutinio oficial, Juntos por el Perú mantiene un margen de 42 mil votos sobre Fujimori (50.119 por ciento sobre 49.881 por ciento).
La balanza la podrían inclinar a favor de Fujimori los votos del extranjero que irán llegando en los próximos días, pero no sabemos si podrá superar a Sánchez.
Hasta el cierre de esta edición, el candidato de Juntos por el Perú aventaja a Fujimori por escaso 0.23 por ciento. El resultado todavía permanece abierto. El conteo pendiente del voto en el extranjero, junto con actas observadas y mesas aún en revisión, mantiene la incertidumbre sobre quién ocupará finalmente Palacio de Gobierno.

No todo fue paz
A diferencia de procesos electorales recientes, la jornada transcurrió con relativa normalidad en distintos puntos del país. La presencia de más personeros en los centros de votación y una fiscalización más visible ayudaron a reducir cuestionamientos que marcaron elecciones anteriores.
Pese a ello, sí se reportaron algunos incidentes aislados. Durante el domingo circularon denuncias relacionadas con cédulas rayadas, cuestionamientos sobre determinados personeros y casos puntuales de destrucción de actas, aunque sin afectar el desarrollo general del proceso electoral.
En paralelo, las redes sociales volvieron a convertirse en un espacio de expresión política. Algunos ciudadanos compartieron imágenes de votos blancos, nulos o viciados como forma de rechazo hacia ambas candidaturas, reflejo del desencanto que todavía atraviesa parte del electorado peruano.
División
El avance del escrutinio también dejó ver una tendencia conocida dentro de la política peruana. Mientras Keiko Fujimori consiguió un respaldo importante en Lima y otros sectores urbanos, Roberto Sánchez logró una mayor ventaja en regiones del sur del país y zonas alejadas del poder central.
El contraste territorial vuelve a reflejar diferencias económicas, sociales y políticas que el país arrastra desde hace años. En un lado aparece un electorado que prioriza estabilidad y continuidad. En el otro, sectores que demandan cambios, mayor representación y respuestas frente a las brechas históricas.
Por ahora, el Perú permanece a la espera. Aunque el conteo avanza lentamente, todo apunta a que la definición presidencial podría tardar varios días más. En una elección marcada por márgenes mínimos, cada acta pendiente podría terminar inclinando la balanza.
De: Rodrigo Huertas






