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Un rey sin brillo

Arsenal conquistó la Premier League tras más de dos décadas de espera, en una temporada que premió la continuidad del proyecto de Mikel Arteta, aunque también dejó interrogantes sobre su capacidad para imponerse en las noches decisivas

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Larga espera. El último título de Premier del Arsenal, antes del de este año, fue en la temporada 2003/ 2004, con Henry como figura estelar. Fuente: Getty Images

Pocas veces un campeón genera tantas certezas y dudas al mismo tiempo. El Arsenal levantó la Premier League después de una larga espera de más de dos décadas y cerró una herida histórica para una institución acostumbrada a convivir entre la grandeza y la nostalgia. El equipo londinense alcanzó por fin aquello que persiguió durante años, aunque lo hizo lejos del brillo y la exuberancia futbolística que muchos imaginaron.

No fue el Arsenal más vistoso ni el más dominante desde el juego. Tampoco uno que deslumbró cada fin de semana. El equipo de Mikel Arteta encontró el éxito desde otro lugar, uno mucho más pragmático. La eficacia, la defensa y la madurez competitiva se transformaron en las armas de un campeón justo, aunque menos espectacular de lo esperado.

La recompensa de insistir

El título no nació de la casualidad. Arsenal construyó este éxito desde la persistencia de un proyecto que comenzó a tomar forma entre 2023 y 2024, cuando el equipo pasó de ser una promesa atractiva a un contendiente real. Durante varias temporadas rozó la gloria, acumuló subcampeonatos y hasta alcanzó una semifinal de Champions League, pero siempre quedó la sensación de que algo faltaba en el momento decisivo.

La dirigencia entendió que el proceso necesitaba un salto de calidad. Llegaron nombres importantes para fortalecer una plantilla ya competitiva. Futbolistas como Cristhian Mosquera, Piero Hincapié y Christian Nørgaard aportaron variantes a un plantel que ya contaba con una base consolidada. La inversión tenía un objetivo claro. El Arsenal debía dejar de competir bien para empezar a ganar.

La recompensa finalmente llegó. La Premier League validó años de insistencia, paciencia y continuidad. Porque si algo tuvo este Arsenal, fue convicción para mantenerse firme cuando los títulos todavía parecían lejanos.

Decisivo. Trossard aportó con seis goles y seis asistencias para la conquista de la Premier. Fuente: AFP

Ganar también vale

El Arsenal campeón no se pareció demasiado a aquel equipo vibrante de las temporadas 2023 y 2024. El vértigo ofensivo cedió espacio a un conjunto mucho más estructurado, menos romántico y bastante más pragmático. Tal vez perdió algo de belleza, pero ganó estabilidad.

La explicación aparece en su estructura defensiva. Gabriel Magalhães, William Saliba y David Raya sostuvieron gran parte de la temporada desde la seguridad y el orden. El arquero español respondió en momentos clave, mientras la pareja de centrales consolidó una de las defensas más fiables del campeonato. Allí nació gran parte del título.

Más adelante apareció el mariscal del mediocampo. Declan Rice se consolidó como el gran cerebro competitivo de este Arsenal. El inglés ordenó, recuperó y marcó el ritmo de un equipo que muchas veces encontró respuestas desde el equilibrio antes que desde el espectáculo.

En ataque, Bukayo Saka y Martin Ødegaard mantuvieron el peso creativo del equipo, aunque uno de los nombres más importantes apareció desde el silencio. Leandro Trossard asumió un papel de héroe discreto, de esos futbolistas que aparecen cuando más hace falta y encuentran soluciones en los partidos incómodos. Sin grandes reflectores, terminó como una pieza indispensable.

La evolución de Arteta

Mikel Arteta también cambió junto con el equipo. El técnico español, heredero futbolístico de la escuela de Johan Cruyff y Pep Guardiola, entendió que insistir únicamente en la estética podía convertirse en una condena.

El Arsenal de hoy todavía conserva rastros de aquel fútbol de posesión, circulación y control, pero dejó atrás parte de la obsesión por el espectáculo. El equipo priorizó el resultado, el orden y la consistencia. Ya no buscó ganar siempre desde la superioridad estética. Buscó ganar, sin más.

En tiempos donde muchas veces el fútbol premia más el relato que los resultados, Arteta entendió una lección incómoda. Jugar bonito no garantiza títulos. La constancia sí puede acercarlos.

Paso a paso. En siete temporadas, Arteta logró cosechar tres títulos con el Arsenal (una Premier, una FA Cup y dos Community Shield) Fuente: BBC

Las heridas del campeón

Pero la temporada perfecta nunca llegó. El Arsenal también dejó escapar oportunidades importantes y mostró ciertas limitaciones cuando la presión alcanzó su punto más alto.

La primera herida apareció en la final de la Copa de la Liga ante el Manchester City. Sobre el papel parecía favorito, pero el equipo de Pep Guardiola encontró las respuestas que el Arsenal no tuvo. La derrota por 2-0 expuso cierta fragilidad emocional en un escenario donde la experiencia pesó demasiado. El City entendió mejor el contexto y castigó a un rival que nunca logró reconocerse dentro del partido.

La segunda decepción resultó todavía más dolorosa. La final de Champions League frente al PSG representaba la oportunidad perfecta para consagrar un proyecto histórico. Arsenal golpeó primero con un gol tempranero, pero poco a poco renunció al protagonismo. El equipo se refugió demasiado pronto en la ventaja y terminó por ceder territorio.

Un penal poco habitual en un bloque defensivo tan sólido cambió el rumbo del encuentro. Desde allí apareció una sensación repetida. El Arsenal todavía parece un equipo en construcción cuando la exigencia emocional alcanza su nivel más alto. La experiencia de su rival terminó por marcar diferencias.

La Premier League legitima el proyecto de Arteta y coloca al Arsenal otra vez entre los grandes del continente. Sin embargo, el título también cambia el nivel de exigencia. Este equipo ya no puede vivir únicamente de la promesa ni del potencial.

El Arsenal dejó de ser un aspirante simpático. Ahora carga con la obligación de competir hasta el final en cada torneo. Porque después de conquistar Inglaterra, ya no existen demasiadas excusas para faltar otra vez a las grandes noches europeas.

No se le da. Es la segunda vez que el Arsenal queda subcampeón de la Copa de Europa, la primera derrota fue en la temporada 2005/2006 contra el Barcelona de Ronaldinho. Fuente: X

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