La aventura de Alianza Lima en la Copa Libertadores 2026 se cerró antes de lo previsto tras caer en la llave frente a 2 de Mayo, un rival con menor recorrido internacional, pero que supo competir con orden. El conjunto paraguayo construyó su clasificación a lo largo de la serie y terminó celebrando en el Estadio Alejandro Villanueva, donde selló un resultado global favorable que dejó fuera a los íntimos.
Penal que marcó el rumbo
Uno de los episodios decisivos de la eliminatoria fue la ocasión desperdiciada desde los doce pasos por Eryc Castillo. Su remate contenido por el arquero rival evitó que los locales tomaran ventaja en un momento clave del partido. Esa jugada cambió el clima del encuentro, pues un gol en ese tramo pudo modificar la presión y el planteamiento de ambos equipos.

Reacción y empate insuficiente
El cuadro blanquiazul logró ilusionarse cuando Luis Advíncula apareció en ataque y definió de manera violenta ante el portero paraguayo, que solo atinó a observar. Este empate dio esperanzas en el pueblo de La Victoria.

Desilusión grone
La respuesta paraguaya llegó poco después mediante un penal, tras una acción desafortunada en el área defendida por Alejandro Duarte. Con la igualdad en el marcador, la serie quedó prácticamente sentenciada y la reacción final no alcanzó.

Inversión sin recompensa
La eliminación contrasta con la apuesta deportiva y económica realizada por el club ‘íntimo’ para esta temporada. La intención era sostener una presencia internacional amplia como en el curso anterior, pero el recorrido fue corto. El plantel, reforzado para competir mejor a nivel continental, no consiguió traducir esa inversión en resultados dentro del campo.
El desenlace aumenta la presión sobre el técnico Pablo Guede, cuyo trabajo empieza a ser evaluado con mayor rigurosidad. Con el frente internacional cerrado, el enfoque pasa ahora al torneo local, la Liga 1, donde el equipo necesita recuperar protagonismo.
De: Diego Mamani







