La prueba exitosa del misil intercontinental ruso RS-28 Sarmat, conocido como “Satán II”, volvió a generar preocupación internacional por el riesgo nuclear. En medio de la guerra entre Rusia y Ucrania, Vladimir Putin presentó este ensayo como una demostración del poder militar ruso y afirmó que el misil comenzará a operar antes de finalizar el año.
Con esta acción, Rusia busca enviar un mensaje a Estados Unidos y la OTAN, mostrando que aún mantiene una gran capacidad de disuasión nuclear y que puede enfrentar cualquier sistema de defensa occidental.
El mensaje estratégico del Kremlin
Putin aseguró que el Sarmat es uno de los misiles más poderosos del mundo y destacó que posee una capacidad superior a la de otros sistemas occidentales. Según el Kremlin, el gobierno ruso, este misil podrá reemplazar antiguos modelos soviéticos y atravesar cualquier escudo antimisiles enemigo.
Además, el presidente ruso señaló que otros proyectos militares, como los misiles Poseidón y Burevestnik, también están en su etapa final de desarrollo. Todo esto forma parte del proceso de modernización del arsenal nuclear ruso.
Sin embargo, el programa Sarmat también ha enfrentado problemas, como retrasos por pruebas fallidas y acusaciones de corrupción dentro de la empresa encargada de fabricarlo.

¿Cómo es el Satán II?
El Sarmat, conocido también como “Satán II”, es un misil balístico intercontinental pesado desarrollado por Rusia para modernizar sus fuerzas nucleares estratégicas. Según Moscú, tiene la capacidad de superar los sistemas de defensa antimisiles occidentales y alcanzar objetivos en casi cualquier parte del mundo.
Su desarrollo comenzó a inicios de la década de 2010, cuando Rusia decidió renovar su arsenal nuclear debido al deterioro de sus relaciones con Estados Unidos y la OTAN. El proyecto fue diseñado por el Centro Estatal de Cohetes Makéyev y fabricado por la empresa Krasmash.

De: Diego Mamani







