Para los jóvenes peruanos, ingresar a una de estas franquicias como Burger King, Pizza Hut, KFC o Starbucks no es solo una opción, es el primer paso en un mercado laboral. Delosi, la operadora que gestiona estas marcas, se ha convertido en un punto de entrada laboral masivo.
Delosi es una de las principales operadoras de franquicias de comida rápida en el Perú. Según testimonios de extrabajadores y avisos públicos de empleo, la mayoría de sus puestos operativos como atención al cliente, caja o cocina están dirigidos a jóvenes entre los 18 y 25 años, estudiantes o recién egresados. La oferta suele destacar frases como “sin experiencia previa”, “horarios rotativos” o “flexibilidad para estudiar”.
Aunque estas oportunidades permiten a muchos insertarse rápidamente al mercado laboral, también presentan desafíos, como los contratos a tiempo parcial, los salarios mínimos, los turnos variables y las jornadas extendidas en temporadas altas. La alta rotación laboral es característica de este sector, en donde muchos jóvenes permanecen pocos meses, lo que refleja tanto la baja permanencia como una escasa proyección dentro de la empresa.
Para algunos jóvenes, estos trabajos son un trampolín, para otros, un techo que se alcanza demasiado pronto. La promesa de ascenso a puestos administrativos es real para unos pocos, pero lejana para la mayoría. La falta de programas reales de profesionalización o formación técnica dentro de estas cadenas es una constante.
Según Hilda Otoya, socióloga y docente universitaria, la contratación masiva de jóvenes por empresas como Delosi responde a nuevas dinámicas laborales, donde la juventud se asocia con energía, dinamismo y buena actitud, cualidades valoradas especialmente en sectores de atención rápida como el de las franquicias de comida. Además, resalta que estos empleos funcionan como puerta de entrada al mercado laboral formal, permitiendo adquirir experiencia y trabajar en equipo. También menciona que la falta de beneficios sociales, como tiempo de servicio o estabilidad, convierte a estos trabajos en opciones temporales pero exigentes, que impactan tanto en la vida académica como en las relaciones cotidianas
Delosi es solo la cara más visible de un fenómeno más profundo, donde los jóvenes peruanos no solo trabajan temprano, sino también en condiciones que difícilmente les permiten proyectarse más allá del corto plazo. En un país donde el primer empleo muchas veces se convierte en el último, es hora de preguntarse qué tan sostenibles son estos modelos empresariales centrados en la juventud como recurso descartable.
Por: Diego Chavez






